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 | 12. El sistema de referencias en el embarazo y el parto: conceptos y estrategias [PDF] |
 |  | Resumen |
 |  | Introducción |
 |  | La referencia y su función en los sistemas de salud de distrito |
 |  | Situación de las referencias e intervenciones en el nivel comunitario |
 |  | Situación de las referencias e intervenciones en el nivel de los servicios de salud de primera línea |
 |  | Situación de las referencias e intervenciones en el primer nivel de referencias |
 |  | Aspectos cruciales |
 |  | ¿Deberían centrarse las intervenciones exclusivamente en la referencia de urgencias? |
 |  | ¿Deberían centrarse las intervenciones únicamente en las complicaciones del embarazo y el parto? |
 |  | Auto-referencia y toma de decisiones fundamentadas |
 |  | Pasos para mejorar el sistema de referencias |
 |  | References |
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12. El sistema de referencias en el embarazo y el parto: conceptos y estrategias
Albrecht
Jahn1 y Vincent De
Brouwere2
Resumen
El sistema de referencias es un elemento esencial de los
sistemas de salud de distrito. Reviste especial importancia en la
atención durante el embarazo y el parto, ya que proporciona acceso a una
atención obstétrica de urgencia y sirve de apoyo a la
atención prenatal y el parto en centros de primera línea. Sin
embargo, los patrones de referencia, según lo informan los hospitales de
referencia de los países en vías de desarrollo, muestran que el
uso real de un sistema de referencias para la atención obstétrica
es inversamente proporcional a la evaluación de las necesidades
profesionales. Por lo general, las auto-referencias más del 50%, las
referencias institucionales ascienden a alrededor de un 30% y las referencias de
urgencia suponen menos de un 5% de las mujeres en el nivel de referencias.
Algunos factores determinantes conocidos del uso de la atención
obstétrica de referencia son la distancia, los costos, la calidad
atribuida a la atención obstétrica, la actitud del personal de
salud y su respeto por las necesidades sociales de las mujeres, la
etiología atribuida a las complicaciones y las preferencias
socioculturales. Las intervenciones destinadas a mejorar el acceso y el empleo
del sistema de referencias se centran en distintos elementos de la cadena de
referencias. Debería darse prioridad a la calidad de la atención
obstétrica en el nivel de referencia, calidad que ha de ser objeto de
seguimiento y mejora. A continuación, de manera conjunta con la sociedad,
deberían buscarse soluciones locales para garantizar el traslado siempre
que sea precisa una evacuación. Por último, el personal de salud
debería dialogar con la comunidad con el objeto de acrecentar la
conciencia de las complicaciones y las señales de peligro en el entorno
familiar. El objetivo a largo plazo debería ser el establecimiento de un
sistema de referencias operativo para referencias de urgencia y optativas como
parte del sistema de salud de distrito. El sistema de referencias no
debería limitarse a complicaciones relacionadas con la gestación.
Sin embargo, la referencia obstétrica ofrece un buen punto de partida
para la mejora porque las urgencias maternas comprenden una parte considerable
de todas las urgencias, porque la mayoría de las muertes maternas se
puede evitar mediante una intervención a tiempo y porque se trata de una
necesidad percibida por la comunidad.
Introducción
Desde un principio, enlazar los distintos niveles de
atención ha sido un elemento fundamental de la atención primaria a
la salud (APS). El sistema de referencias estaba destinado a complementar el
principio de la APS de tratar a los pacientes tan cerca de sus hogares como
fuera posible en el nivel inferior de atención y con la
preparación necesaria para hacerlo (King 1966). Tal como lo subraya la
(WHO 1994), esta función de respaldo de la referencia reviste especial
importancia en el embarazo y el parto, ya que existe todo un abanico de
complicaciones que pueden representar una amenaza para la vida y que requieren
un tratamiento y una competencia que sólo se encuentran disponibles en
niveles superiores de la atención. Se han identificado los siguientes
niveles de atención: (1) familia/comunidad, (2) centro de salud y (3)
hospital de distrito (WHO 1996).
El primer nivel de referencia se define como un hospital
distrital o subdistrital, al cual se remite o envía antes del parto a una
mujer en grave peligro para que reciba atención obstétrica de
urgencia y en el que deberían estar disponibles los siguientes servicios
esenciales: (1) obstetricia quirúrgica, (2) anestesia, (3) tratamiento
médico, (4) transfusión sanguínea, (5) procedimientos
manuales y parto monitoreado, (6) tratamiento de mujeres en alto riesgo, (7)
respaldo en la planificación familiar y (8) asistencia neonatal especial
(WHO 1991). La mayoría de los países posee distintos tipos de
servicios de primera línea (por ejemplo, dispensario, puesto de socorro, unidad de salud básica) o niveles intermedios de atención; sin
embargo, en la práctica, éstos suelen proporcionar niveles
similares de atención materna y no están preparados para el manejo
adecuado de complicaciones obstétricas. Por tanto, para fines de este
análisis, utilizaremos el modelo de tres niveles tal como se muestra en
la figura 1, en el que la categoría de centro de salud abarca
todos los servicios de salud de primera línea. Este artículo
dará comienzo con un bosquejo de los patrones de referencia actuales y, a
continuación, presentará un modelo de cadena de referencias
(emisor - transporte - receptor) y analizará las posibles estrategias e
intervenciones en esta línea. A esto le seguirá una nota sobre
cuestiones conceptuales. Por último, se esbozará una estrategia
para mejorar las referencias obstétricas y se ubicará en el
contexto de los servicios salud de distrito en general.
La referencia y su función en los sistemas de salud de distrito
El término referencia se utiliza de distintas maneras;
por ejemplo, se emplea para indicar la recomendación de un trabajador
salud para que se acuda a una unidad salud de nivel superior, ya sea que esta
recomendación se siga o no. En este sentido, usamos el término
referencia para cualquier movimiento ascendente dentro del sistema de salud de
individuos que buscan atención a la salud (figura 2). Este
movimiento puede ocurrir de muchas maneras en lo que se refiere a la vía,
la oportunidad y la urgencia. Así pues, podemos clasificar las
referencias en el embarazo y el parto como (1) referencia institucional o
auto-referencia, dependiendo de la participación de los servicios de
primera línea; (2) referencia prenatal, para el parto o postnatal; y (3)
referencia electiva o de urgencia.
Los siguientes datos sobre referencias relacionadas con el
embarazo en Tanzania ofrecen una perspectiva global de los niveles y las
categorías de las referencias en un distrito rural africano (Jahn et al . 1998). Con base en el análisis de 415 pacientes hospitalizadas en
maternidades, se observó el siguiente patrón de referencias
(valores como porcentaje de todos los ingresos maternos; porcentaje del total de partos previstos en el área geográfica del hospital entre paréntesis):
• Auto-referencia de 70% de todos los
ingresos maternos (15% de todos los partos previstos) frente a referencia
institucional del 30% (6%).
• Referencia para dar a luz de 84% (18%) frente a
referencia prenatal del 16% (3%).
• Referencia electiva (incluyendo referencia por motivos de seguridad general) de 98.8% (20.8%) frente a remisiones de urgencia del 1.2%
(0.3%).

Figura 1. La pirámide de
la atención a la salud en el nivel distrital [adaptada del Paquete
Madre-Bebé (WHO 1994. Mother-Baby-Package)]
De modo que la auto-referencia para dar a luz –con
frecuencia sin motivo médico concreto– es la forma más
habitual de referencia, mientras que la referencia institucional es menos
frecuente y la de urgencia es muy poco común. Se han realizado
observaciones similares en un distrito rural de Nepal (Jahn et al . 2000)
y Burkina Faso (Falkenhorst & Jahn 1997), con porcentajes de referencias de
urgencia respecto del total de la población del 0.4% y el 0.7%
respectivamente. Desde un hospital clínico de Ghana, (Nkyekyer 2000)
informa sobre un 82% de auto-referencias y un 2% de referencias de urgencia
entre los partos hospitalarios. En Kenia (1996) se ha observado también
un elevado porcentaje de auto-referencias (80%). Desde un punto de vista
profesional, este patrón asimétrico de referencias da como
resultado un empleo inadecuado de la atención en el nivel de la
referencia por parte de usuarios que prescinden de los servicios de primera
línea. Se han sugerido (1988) medidas para desincentivar las
auto-referencias (por ejemplo, cuotas) e incentivar las referencias
institucionales, pero éstas son problemáticas, tal como se analiza
más adelante en el contexto de la toma de decisiones
informadas.
Dado que el sistema de referencias es un proceso
dinámico, estudiaremos el patrón de referencias actual y
abordaremos las posibles intervenciones a lo largo del siguiente modelo de la
cadena de referencias (figura 2).

Figura 2. La cadena de
referencias
Si bien este modelo identifica las series de participantes y
vínculos, el debate actual sobre las referencias se limita con frecuencia
al problema de la falta de transporte y comunicación. Aunque no se puede
negar la importancia de este aspecto, queremos subrayar el papel de todos los
componentes del sistema (Kowalewski et al . 2000). Pese al relativo buen
nivel de acceso que ofrecen los servicios de referencia obstétrica,
muchas ciudades presentan una elevada mortalidad materna que va de, por ejemplo,
148 en Saint Louis (Senegal) a 852 en Kaolak (Senegal), tal como se muestra en
el cuadro 1.
Cuadro 1. Proporción de
mortalidad materna en ciudades africanas seleccionadas
* Intervalo de confianza
Un estudio procedente de un gran hospital de referencia en
Karachi encontró que las 118 madres que ingresaron muertas en la
maternidad del hospital residían en un radio de 8 km. Los factores
sociales y culturales desempeñaron el papel más significativo
(Jafarey & Korejo 1993). Una investigación reciente sobre muertes
maternas realizada en Sudáfrica atribuyó el 18% de las muertes
evitables a problemas de transporte, pero el 57% a problemas de gestión
interna de las urgencias (National Committee on Confidential Enquiries into Maternal Death 2000). En el caso de Ghana se informa sobre hallazgos similares
(Walraven et al . 2000).
Situación de las referencias e intervenciones en el nivel comunitario
Los problemas de acceso geográfico y financiero
constituyen motivos bien documentados de abstención o retraso de una
referencia obstétrica (Thaddeus & Maine 1994, Bouillin et al . 1994, Sauerborn et al . 1989, Haddad & Fournier 1995). Sin embargo, en
la mayoría de los lugares, estas barreras no son infranqueables.
Así pues, la decisión final a favor o en contra de la referencia a
menudo dependerá del equilibrio entre el esfuerzo y los recursos
necesarios para el transporte y el tratamiento posterior y el beneficio esperado
del tratamiento hospitalario. En este proceso de toma de decisiones, la calidad
que se espera de la atención, la gravedad estimada de la afección
y diversos conceptos etiológicos locales desempeñan un papel
determinante (Dar Iang 1999, Oosterbaan & Barreto da Costa 1995, The prevention of maternal mortality network 1992, Asowa-Omorodion 1997, Campbell & Sham 1995). Con frecuencia, la atención hospitalaria se evita,
principalmente en virtud de una percepción de actitudes y habilidades
interpersonales inadecuadas por parte del personal de salud y, en menor medida,
de un temor de incompetencia técnica.
En particular, las mujeres de zonas rurales temen la
estigmatización y la discriminación. Tienen miedo del entorno
desconocido, la falta de respaldo social y emocional y la pérdida de la
dignidad, el prestigio y el control de las decisiones. Además, existe una
gran brecha entre los conceptos biomédicos y tradicionales relativos a la
causalidad de las complicaciones. Por ejemplo, el riesgo de que se repitan
resultados adversos tales como la muerte perinatal es de sobra conocido en las
comunidades, pero a menudo se atribuye a poderes sobrenaturales y, por lo tanto,
no se considera un motivo para acudir a los servicios de salud (Kowalewski et al . 2000). Esto tiene profundas implicaciones en el
comportamiento de la referencia, siendo más probable dicha referencia
cuando se percibe que una afección tiene un trasfondo biomédico.
El embarazo y el parto se encuentran muy arraigados en normas y tradiciones
culturales relacionadas, entre otras cosas, con el lugar del parto y los
asistentes, lo cual interfiere con la referencia. Por ejemplo, en muchas partes
de Tanzania se espera que las mujeres vuelvan a la casa paterna para dar a
luz.
Las intervenciones sobre las que se informa en el
ámbito comunitario se centran en (1) actividades educativas destinadas a
aumentar la conciencia de las señales de peligro y fomentar el empleo de
los servicios obstétricos; (2) reducción de las barreras
geográficas y económicas mediante esquemas de préstamos de
urgencia y (3) el mejoramiento del transporte y la comunicación. Dos
estudios procedentes de Sierra Leona (Kandeh et al . 1997) y Nigeria
(Nwakoby et al . 1997) informan sobre el fomento del uso de la
atención obstétrica a través de activistas de la comunidad,
los cuales recibieron una capacitación para difundir información
sobre la salud, movilizar a la comunidad y facilitar las referencias en caso de
urgencias obstétricas. Ambos estudios informen sobre un incremento de las
referencias de urgencia en la fase inicial del proyecto, incremento que no pudo
sustentarse. La cifra absoluta de referencias auspiciadas por los activistas fue
baja en ambos proyectos (1 referencia al mes). Debido a la falta de datos sobre
la población blanco y el número previsto de partos en las zonas
del proyecto, estas referencias no pueden relacionarse con una base poblacional.
El fomento de las referencias también ha formado parte de la
capacitación de los asistentes tradicionales de parto. (Alisjahbana et al . 1995) informaron sobre un ligero aumento de los porcentajes de
referencia (6% respecto de 13% de referencias de mujeres con complicaciones);
por el contrario, otros estudios no pudieron detectar ningún impacto
importante (Eades et al . 1993, Jahn et al. En prensa). Tres
estudios sobre fondos de préstamos comunitarios realizados en Nigeria
arrojan resultados alentadores (Essien et al . 1997, Chiwuzie et al . 1997, Olaniran et al . 1997). Al parecer, la idea fue bien
recibida por las comunidades y sus líderes tradicionales. Todos los
estudios se centraron exclusivamente en urgencias obstétricas.
Se establecieron las siguientes condiciones (Essien et al . 1997):
• Que fueran financiados y administrados por
la comunidad.
• Que no se cargaran intereses (en otros proyectos el interés era de un 2%).
• Un plazo de gracia de 6 meses y un periodo de
amortización de 24 meses.
• Requisito de un mínimo de 12 meses de
residencia previa al préstamo.
• Requisito de existencia de un aval residente con
activos fijos.
• Reservación de los fondos de préstamos
para mujeres con complicaciones obstétricas.
El ritmo de aprobación de los préstamos
osciló entre 2 al mes en uno de los estudios y 30 al mes en el otro. No
existen indicios claros de que el empleo de servicios obstétricos haya
aumentado como consecuencia de estos esquemas. Se reconoce que el mantenimiento
de estos fondos en el largo plazo requerirá de un esfuerzo continuado y
la participación con las comunidades.
Uno de los proyectos logró vincular exitosamente un
fondo de préstamos con una iniciativa destinada a involucrar a
propietarios de vehículos locales en un plan de transporte de guardia
para referencias de urgencia (Olaniran et al . 1997). En general, los
proyectos demuestran que existe un considerable potencial para mejorar el
sistema de referencias mediante la movilización y la coordinación
de los recursos disponibles en el ámbito local. Algunas experiencias
preliminares de Malí, donde los fondos de los préstamos para
referencias son administrados por los comités de salud locales, apuntan
en una dirección similar. Tras introducir un sistema de llamadas por
radio y ambulancias, las tasas de referencias de urgencia aumentaron del 1% al
3% de los nacimientos vivos previstos en el distrito de Kolondiéba (De Brouwere 1997), y en el distrito de Koulikoro, la tasa de cesáreas
pasó de un 0.1% a un 1% entre 1993 y 1995 (Maiga et al . 1999).
El proyecto RESCUER en Uganda (Inter-agency group for safe motherhood 1997) ha adoptado otro enfoque. Algunas de las intervenciones clave
fueron el acondicionamiento de unidades de salud en centros de referencias
obstétricas, la capacitación de asistentes tradicionales de parto
enlazados con los centros de referencias vía radio y walkie
talkies y la provisión de facilidades de transporte motorizado. Desde
la introducción de este paquete de medidas, las referencias
obstétricas se han triplicado. Sin embargo, se desconoce hasta qué
punto este incremento se debió a urgencias y qué porcentaje de
todos los embarazos previstos fue referido (tasa de referencia respecto del total de la población).
Situación de las referencias e intervenciones en el nivel de los servicios de salud de primera línea
Con frecuencia, el personal de salud de los servicios de
primera línea no tiene acceso a teléfonos ni a transporte, ni
siquiera en situaciones de urgencia (Jahn et al . 1998, Jahn et al . 2000). Por lo tanto, los arreglos de transporte dependen de la familia de la
madre. El personal de salud los ayudará en función de su capacidad
y de su iniciativa personal. En ocasiones, los centros de salud poseen sus
propios medios de transporte. De hecho, muchos países (e.g ., Tanzania) tenían previsto equipar a los centros de salud con
vehículos, pero no pudieron mantener esta política en virtud de
los elevados costos implicados.
Pese a la importancia de la referencia de urgencia, es
necesario tener en cuenta que las referencias de urgencia constituyen
acontecimientos poco comunes en los servicios de salud de primera línea.
Estos servicios, que suelen atender a una población de entre 5,000 y
10,000 habitantes, enfrentan entre 2 y 10 urgencias al año; en realidad,
es probable que las cifras sean incluso más bajas, ya que algunos casos
eludirán los servicios de primera línea, y otros ni siquiera
buscarán una atención a la salud moderna. Así pues, la
mayoría de sus referencias son electivas y se originan en una
evaluación de los riesgos prenatales.
En la mayoría de los países, la plena
implantación de directrices de referencias nacionales daría como
resultado una referencia de entre 30% y más de 50% de todas las mujeres
embarazadas, ya sea con anterioridad al parto, o bien para dar a luz (Kulmala et al . 2000, Jahn & Kowalewski 1998). Por ejemplo, la tarjeta de
atención prenatal de Tanzania establece la referencia para 27 factores de
riesgo. En realidad, de todas las mujeres que reciben atención prenatal,
se aconseja un nivel de referencia del 6%-15%. Sin embargo, únicamente
25% cumplió con esta recomendación (Jahn & Kowalewski 1998).
Esta es una observación común: el cumplimiento de las referencias
oscila entre el 12% en Rajastán (Gupta & Gupta 2000) y el 33% en el
Congo (Dujardin et al . 1995); el 36% en Nepal (Jahn et al . 2000) y
el 46% en Marruecos (Belghiti et al . 1998). Las referencias basadas en la
evaluación de riesgos prenatales resultan controvertidas. Aunque en los
años ochenta se la consideraba una estrategia adecuada, en 1997 la
Iniciativa por una Maternidad Segura (Inter-agency group for safe motherhood 1997) decidió abandonarla, y la atención obstétrica de
urgencia ocupó el centro de atención. "El motivo es que la
mayoría de estas complicaciones no se pueden predecir o prevenir, pero
sí pueden tratarse satisfactoriamente... Se hace hincapié en
mejorar el acceso, la calidad y la utilización de la atención
obstétrica de urgencia para las mujeres que desarrollan dichas
complicaciones, en lugar de mantenerse alertas con todas las mujeres
embarazadas" (Maine 1997). De este modo, el personal de salud del primer
nivel se encuentra atrapado entre mensajes contradictorios: por un lado,
según las normas, ellos deben efectuar procedimientos de detección
prenatales y referencias conforme a directrices nacionales basadas en
categorías de riesgo exageradas. Por otro lado, según la nueva
consigna de la Maternidad Segura: "Todo embarazo presenta riesgos", la
evaluación de riesgos prenatales es inútil, puesto que las
complicaciones son impredecibles.
Si se resume la evidencia disponible, se puede concluir que
los procedimientos rutinarios de detección prenatal, tal como se realizan
en muchos países, no resultan muy eficaces en virtud de lo siguiente: (1)
las categorías de riesgo son demasiado amplias y poco específicas;
(2) la baja calidad de la detección y el empleo de técnicas de
detección inapropiadas; (3) la baja aceptación de la
asesoría relativa a la referencia y (4) un enfoque ritualista de la
atención prenatal (Rooney 1992, Vanneste et al . 2000, Dujardin et al . 1995, Jahn et al . 2000, Jahn et al . 1998, Geefhuysen et al . 1998). No obstante, también hay evidencia de que
determinadas intervenciones seleccionadas de detección y referencias
pueden resultar benéficas si se implantan adecuadamente; algunos ejemplos
son: tomar la presión sanguínea para detectar casos de
hipertensión y medir la altura del fondo del útero para detectar
embarazos múltiples (Enkin et al. 1995, Villar & Bergsjo 1997, Villar et al. 1998, Vanneste et al . 2000, WHO 1996).
En relación con las referencias, la pregunta crucial
es: ¿Quién debería ser referida? ¿Deberían las
referencias estar restringidas a mujeres con complicaciones obstétricas
manifiestas o las referencias electivas con anterioridad al parto siguen siendo
aceptables? Con base en los estudios anteriormente mencionados, se puede
identificar el siguiente conjunto esencial de signos maternos y perinatales para
efectuar una referencia electiva: cesárea previa, presentación
podal, presentación transversal, gestación múltiple,
hipertensión y anemia severa. En zonas rurales, estos signos
darían como resultado tasas de referencia de un 6% a un 10%.
También es necesario desarrollar lineamientos de referencia operativos y
adaptados al lugar concreto, basados en la situación
epidemiológica concreta, la capacidad de los servicios de salud y las
preferencias de la comunidad. La práctica actual de recomendar
referencias estereotipadas (a menudo rechazadas) debería sustituirse por
un enfoque más centrado en el cliente, con asesoramiento individual, con
el objeto de permitir que las madres y sus familias tomen decisiones
fundamentadas.
No tenemos constancia de la existencia de intervenciones que
aborden específicamente estos dos aspectos de la racionalización
de las categorías de riesgo y las directrices de referencia. En su lugar,
las intervenciones se centran en el mejoramiento del transporte y la
comunicación, por ejemplo, equipando a los centros de salud con
vehículos y radiotelefonía. Con todo, la experiencia que se
desprende de proyectos para una Maternidad Segura llevados a cabo en Tanzania
muestra que a menudo es difícil mantener estos vehículos en
funcionamiento debido a la falta de mantenimiento y de combustible. Considerando
que la falta de transporte constituye un gran problema en la mayoría de
los lugares, también resulta problemático restringir el uso de
dichos vehículos a actividades de referencia. Otro proyecto que
distribuyó entre los servicios de primera línea remolques de
bicicleta para efectuar referencias puso fin a esta práctica al darse
cuenta de que los remolques se estaban utilizando para otros fines.
Situación de las referencias e intervenciones en el primer nivel de referencias
En la introducción de este artículo se
describió el patrón de referencias característico entre los
usuarios de atención obstétrica hospitalaria: numerosas
auto-referencias y pocas referencias de urgencia.
Para que las referencias sean significativas y para mejorar
las posibilidades de supervivencia de madre e hijo, el hospital de referencia ha
de proporcionar una atención obstétrica de buena calidad. A menudo
éste no es el caso, y una considerable proporción de mortalidad
materna y perinatal se ha atribuido a una atención en el nivel de
referencia de baja calidad (Fawcus et al . 1996, Urassa et al . 1995, Jahn et al . 2000). Así pues, garantizar una atención
obstétrica de calidad en el nivel de referencia es una condición
previa para una referencia exitosa.
El acceso y la percepción de la calidad de la
atención son dos importantes factores determinantes del uso de la
atención obstétrica hospitalaria. Una opción para
incrementar el acceso consiste en incrementar las unidades de servicios de
atención obstétrica de acuerdo con la densidad de población
y su distribución. Las distancias en grandes distritos rurales suelen ser
demasiado grandes para que las cubra un solo hospital de distrito. Las
estructuras existentes situadas estratégicamente, tales como los centros
de salud, pueden acondicionarse con una aportación financiera limitada.
Muchos Programas de Maternidad Segura incluyen esta intervención en sus
programas (Inter-agency group for safe motherhood 1997, Chiwuzie et al . 1997, Nwakoby et al . 1997). Otra opción consiste en enlazar por
radio a los centros de salud y el hospital y en enviar la ambulancia del
hospital en caso de urgencia. Sin embargo, esta intervención necesita
acompañarse de medidas destinadas a asegurar el acceso financiero. En
Burkina Faso, los servicios de salud cubren los costos de transporte para
urgencias obstétricas mediante vales de combustible.
Sin embargo, el empleo de la atención obstétrica
también se puede mejorar con una menor inversión de capital
mediante un conjunto de intervenciones que la conviertan en un servicio amistoso
y receptivo a las necesidades sociales y médicas de las usuarias
potenciales (Sabitu et al . 1997). Estas intervenciones podrían
incluir el tratamiento preferente a pacientes referidas, horarios de
atención de 24 horas, actitudes apropiadas, la provisión de
privacidad y la presencia de un acompañante que proporcione apoyo
(Kowalewski et al . 2000).
Tal como se ha mencionado anteriormente, el costo es un factor
determinante en la toma de decisiones relativas a las referencias. Es muy
difícil efectuar afirmaciones generales sobre el costo de las
referencias. En cualquier caso, los costos son importantes tanto para usuarios
como para proveedores. En Tanzania se gastó un promedio de 2 $EUA en
transporte, y un máximo de 12 $EUA dependiendo de la distancia y el medio
de transporte (Kowalewski 1996). Alquilar un coche (en caso de que sea posible)
resulta extremadamente costoso en términos locales. La situación
en Nepal es similar, con un promedio de costo de transporte de 1.5 $EUA y un
máximo de 11 $EUA frente a un sueldo básico de 1 $EUA/día
(Dar Iang 1999). Además de estos costos, hay otros costos en los que se
incurre para recibir tratamiento, fármacos y alimentos, lo cual totaliza
un promedio de 96 $EUA (máximo 230 $EUA). En Malí, el costo
promedio de transporte en una ambulancia notificada por radio en 1997
ascendía a 63 $EUA, y el costo adicional de una cesárea, a 84 $EUA
(De Brouwere 1997). Pero el costo varía en función del distrito;
en Kolondiéba, por ejemplo, el costo total de una referencia de urgencia
era de 100 $EUA incluyendo el transporte en ambulancia, el equipo de
intervención y la atención posterior a la intervención. Los
costos fueron cubiertos por fuentes públicas (35%-58%), la
asociación de centros de salud financiada por la comunidad (21%-35%) y la
propia paciente (21%-30%) (Maiga et al . 1999). Según experiencias
de Uganda, se estima que los costos de capital para establecer y mantener un
sistema de referencias representan el 22% de los costos totales de capital, o
100,000 $EUA por distrito y año (Weissman et al . 1999).
Aspectos cruciales
Dada la diversidad de los sistemas salud, las condiciones
geográficas y la infraestructura, resulta imposible desarrollar un plan
de aplicación general para sistemas de referencias. No obstante, es
posible identificar algunos aspectos cruciales que deben considerarse desde un
principio y que requieren una toma de decisiones estratégicas:
¿Deberían centrarse las intervenciones exclusivamente en la referencia de urgencias?
La importancia del acceso a la atención
obstétrica de urgencia es innegable (WHO 1996). Sin embargo,
también hay pruebas que justifican la referencia electiva por motivos
maternos y perinatales, como ya se expuso con anterioridad (Villar & Bergsjo 1997). Esto es algo que también reconoce la Iniciativa por una Maternidad
Segura al afirmar que un mínimo de un 15% de todas las mujeres
embarazadas debería dar a luz en unidades de referencia obstétrica
(Inter-agency group for safe motherhood 1997). En la mayoría de los
casos, no se tratará de urgencias. Además, la línea
divisoria entre referencia de urgencia y electiva no siempre es clara, como en
el caso de una hemorragia ante partum leve. Tal vez lo acertado sea
comenzar centrando la atención en la referencia de urgencia. Con todo,
también es preciso mejorar y racionalizar la referencia para todas las
afecciones relacionadas con el embarazo. Esto podría hacerse, por
ejemplo, mediante directrices de referencia operativas, adaptadas localmente, y
herramientas relacionadas tales como formularios de referencia e informes de
retroalimentación, arreglos de traslado y rutinas de ingreso especiales
en el centro de referencia.
¿Deberían centrarse las intervenciones únicamente en las complicaciones del embarazo y el parto?
Hay una falta genera de atención de urgencias, lo cual
contribuye enormemente a la elevada mortalidad de adultos en África
(Nordberg 1984, Adult Morbidity and Mortality Project - AMMP 1997). Tal como se
ha mostrado, numerosos Proyectos para una Maternidad Segura limitan la
elegibilidad para usar sus facilidades de referencias de urgencia a las
complicaciones obstétricas y excluyen otras urgencias médicas o
quirúrgicas. Ninguno de los casos prácticos mencionados
anteriormente reflexiona sobre los conflictos que se derivan de esta norma, si
bien es probable que éstos ocurran. Desde el punto de vista de la salud
distrital, un enfoque restrictivo tiene varios puntos débiles: hay
urgencias maternas que a menudo no se reconocen como tales, por ejemplo, el
embarazo ectópico, con una prevalencia estimada de 1/100 embarazos (Amoko & Buga 1995). Dados los problemas de transporte en la mayoría de las
comunidades rurales de África, denegar la atención en el caso de
cualquier afección que suponga una amenaza para la vida simplemente
resulta poco ético. Mantener un sistema de atención de urgencias
(e.g ., ambulancia, radiotelefonía) requiere atención e
insumos constantes, incluso cuando no está operando. La escasa frecuencia
de las referencias en la mayoría de los estudios (1-2 al mes) indica que,
con frecuencia, los dispositivos para la referencia de urgencias están
subutilizados. Nuestra propia experiencia en una serie de reuniones sobre
Maternidad Segura en aldeas del sur de Tanzania indica que el acceso a la
atención de urgencia tiene un elevadísimo grado de prioridad en la
comunidad, pero engloba todo tipo de urgencias.
Asimismo, existen proyectos que se han centrado en las
referencias de urgencia en general. Macintyre & Hotchkiss (Macintyre & Hotchkiss 1999) informan sobre una experiencia de 8 años con un plan de
seguros de enfermedad que cubría la referencia de urgencia. Las causas
más frecuentes de referencia eran traumatismos, motivos relacionados con
el embarazo, malaria con complicaciones y diarrea severa. Por consiguiente,
sugerimos la ampliación de las iniciativas de referencia de urgencia para
una Maternidad Segura a otras áreas de la atención de
urgencias.
Auto-referencia y toma de decisiones fundamentadas
Con frecuencia, la referencia por parte del personal de salud
se maneja de un modo bastante autoritario. En su lugar, debería darse un
entendimiento mutuo entre el trabajador de la salud y la paciente acerca de la
necesidad y el propósito de la referencia (Paine & Siem Tjam 1988).
El paquete madre-bebé (WHO 1996) sugiere que la atención prenatal
debe utilizarse para ayudar a las mujeres y a sus familias a desarrollar un plan
de parto adecuado (incluyendo el lugar del parto), basado en la historia y el
estado de salud de la mujer en cuestión. La Iniciativa por una Maternidad
Segura subraya que debería respetarse y garantizarse la elección
de la mujer (Inter-agency group for safe motherhood 1997). Esto añade
otra dimensión al debate sobre la evaluación del riesgo y la
referencia, ya que supone la participación de la madre en la
definición de la necesidad de referencia y traslada el centro de
atención de la capacidad de predicción de los factores de riesgo
al riesgo mismo, tal y como lo percibe la propia madre. Hay una enorme brecha
entre estos enfoques, como lo demuestran los elevados porcentajes de
auto-referencia y el escaso seguimiento de las recomendaciones de referencia
dadas por el personal de salud. Así, es posible que una madre en un
primer embarazo sin complicaciones prefiera dar a luz en un hospital por motivos
de seguridad (y muchas así lo hacen), mientras que otra en su
décimo embarazo puede decidir dar a luz en su casa, dado que se siente
mejor atendida en su entorno doméstico. Considerar con seriedad la toma
de decisiones fundamentada implicaría pasar de la aplicación
rígida de los criterios de referencia a la asesoría individual
basada en la evaluación profesional de las necesidades de las mujeres y
en sus preferencias.
Pasos para mejorar el sistema de referencias
La referencia sólo puede justificarse si la unidad de
referencia proporciona un nivel razonable de calidad en la atención. Por
tanto, el primer paso consiste en determinar, controlar y mejorar la calidad de
la atención obstétrica en el nivel de referencia. Entre los pasos
siguientes cabría incluir un mayor conocimiento de las complicaciones y
las señales de peligro en el ámbito de la comunidad, y la
evaluación los recursos locales disponibles para el traslado y la
comunicación de urgencia. Esto incluye autos particulares, autobuses,
vagonetas y todos los medios de comunicación posibles (e.g ., llamada por radio desde una estación de policía). En un proceso en
el que participen tanto la comunidad como el personal de salud local es posible
identificar, tal como se ha descrito antes, opciones de referencia viables y
sustentables. Entre los ejemplos que ofrece la literatura (Essien et al . 1997) se cuentan diversos acuerdos con propietarios de medios de transporte
locales, el suministro de medios de transporte y esquemas de préstamos de
urgencia. A continuación será preciso revisar y racionalizar las
políticas y directrices de referencia institucionales. El objetivo en el
largo plazo debería ser el establecimiento de un sistema operativo para
referencias de urgencia y electivas como parte del sistema de salud de distrito.
Dicho sistema no debería restringirse a complicaciones relacionadas con
la gestación. Sin embargo, la referencia obstétrica ofrece un buen
punto de partida, ya que, con mucha frecuencia, las urgencias maternas son una
necesidad percibida, en virtud de que abarcan una parte considerable de todas
las urgencias, de que la mayoría de las muertes maternas se puede evitar
mediante una intervención oportuna, y de que las necesidades
obstétricas no satisfechas se pueden cuantificar y monitorear mejor que
otras afecciones urgentes que suponen una amenaza para la vida (De Brouwere et al . 1996).
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